Plena Inclusión Madrid

Mosaico de Sonidos: La música, una lección de inclusión

“Las obras de arte hacen las normas, las reglas no hacen las obras de arte” (C.Debussy)

Queda menos de un mes para que se estrene en el Auditorio Nacional de Música, “La Flor más grande del mundo”.

En la sede de la ORCAM aún no asoman los nervios previos. Los músicos llegan tranquilos, se saludan, hablan de sus cosas: dónde has estado ayer y cómo está tu familia. Visten vaqueros y jerséis de lana, y al observador se le rompe un estereotipo porque en su mente siempre imagina a los músicos con elegantes trajes, hablando de pentagramas, corcheas y semicorcheas y preparados para hacer sonar su instrumento.

Pero ellos se ponen en círculo y comienzan a hacer ejercicios de calentamiento que, además de relajar los músculos, parece que contribuyen a la creación de un clima de trabajo en equipo.

Al poco se dividen en grupos: unos piano y cuerda frotada, otros viento y otros percusión, cada uno en una sala. Comienzan a oírse las primeras notas.  Tras ensayar una y otra vez la pieza, repitiendo los acordes que a veces no suenan perfectos, hacen una pausa para el café, como le gusta al resto de los mortales. Otro cliché que se cae, resulta que ellos también toman café y traen los dulces de su pueblo para compartirlos con sus compañeros. Vuelven al ensayo, esta vez todos juntos y repiten la pieza que tocarán el 17 de enero, una obra sinfónica compuesta por Emilio Aragón sobre un cuento de José Saramago.

Hasta aquí todo podría ser un ensayo cualquiera, si no fuese porque más de la mitad de las personas de este grupo de diecisiete, tiene una discapacidad intelectual, y son siete los músicos de la ORCAM que, con una dedicación absoluta y una pasión en lo que hacen que emociona, ponen su empeño en la enseñanza de convertir en música las partituras que han sido adaptadas.

Porque aquí los pentagramas se han sustituido por colores que faciliten la lectura de la música a las personas con discapacidad intelectual; a Alejandro Peralvo que además tiene una discapacidad visual, le apoyan en los ensayos marcando el ritmo en su hombro de manera delicada. A Raúl Capa e Iván Antoná les enseñan pequeños trucos para que el sonido de sus trombones vaya al ritmo adecuado; a Jose Viera le alientan cuando se contraría porque sus baquetas no golpean el xilófono en el momento adecuado. Y así con todos: Andrés Hernández, Bruno Santana, Óscar Concha, Pablo Aguado, Pedro Broncano y Pedro Angel Delgado,  quienes siguen con atención de músicos de la ORCAM: Alfredo Anaya, Eduardo Díaz, Blanca Esteban, Elena Jerez, Miguel José Martínez, Jonatan Sevilla e Irune Urrutxurtu.

La normalización ha llegado a estos ensayos después de muchos meses, pero hasta entonces en el recorrido ha habido que superar retos: primero los músicos de la ORCAM participaron en una formación sobre discapacidad intelectual, pues no es fácil para nadie enfrentarse a situaciones nuevas. Luego vino el momento de que los músicos que lo desearan aceptasen el reto de convertirse en voluntarios, dedicar su esfuerzo y su escaso tiempo libre a trabajar con personas con discapacidad intelectual. Hoy el tiempo ha vencido a las dudas y a la incredulidad de si era posible llevar a cabo el proyecto.

Eduardo Díaz, trompeta solista de la ORCAM es una de las personas más implicadas en esta acción puesto que es uno de los coordinadores junto a Elena Jerez, coordinadora de proyectos pedagógicos y sociales. Él nos describe como han sido estos meses. “La experiencia ha sido inolvidable, todos los miedos con los que empezamos el primer día, desaparecieron en ese mismo momento. Creamos un ambiente de trabajo sano y cercano que invitaba a la creación musical y al disfrute. Desde el principio estuvimos seguros de que funcionaría a la perfección y una vez comenzamos, incluso más”.

“Suponía un reto para nosotros mismos -explica Eduardo- ya que nunca habíamos realizado proyectos de este tipo en la orquesta, pero cuando hay ganas e ilusión de por medio, es raro que algo no salga bien.  No todos habíamos tenido contacto con personas con discapacidad con anterioridad y ninguno habíamos trabajado con estas personas previamente. Los coordinadores del proyecto, dos músicos de cada orquesta, recibimos unas sesiones de formación y acercamiento a las personas con discapacidad en las que aprendimos a afrontar las situaciones con naturalidad, a no tener miedos y a asimilar que las personas con las que íbamos a tratar eran simplemente iguales que nosotros.

Para Eduardo, “lo más importante de esta experiencia ha sido todo el proceso de trabajo, más que el concierto final en sí, que es simplemente la guinda del pastel. Todos los participantes en el proyecto han trabajado como un músico más de orquesta. En el escenario hemos conseguido que todos seamos iguales y nos olvidemos de las discapacidades. Hemos confirmado que todas las personas tenemos capacidad musical, imaginativa y comunicativa, que todos somos capaces de producir nuestra propia música. La música nos beneficia a todos y lo que hemos conseguido es una verdadera inclusión.”

A los ensayos, asiste Rosa Alguacil. Es la madre de Pablo Aguado, y que actúa como apoyo natural de éste para llegar hasta la ORCAM. Una vez allí, Rosa se vuelve invisible, pero es testigo diario de la importancia que este proyecto ha tenido en la evolución de Pablo.

Rosa nos cuenta con emoción que ha significado este taller para Pablo, quien desde pequeño tuvo interés por la música y toca el piano desde entonces, aunque no de forma académica. A lo largo de los meses Pablo ha mejorado su técnica, ha pulido la posición de sus manos y el manejo de los dedos, pero lo particularmente positivo ha sido que el hecho de tener la ocasión de tocar junto a otras personas, teniendo que adaptarse a los tiempos sin ser él quien decide qué y cuándo tocar. Ahora –continua Rosa- se adapta, presta atención y escucha y entra en acción cuando le marcan. Es emocionante ver esa evolución.

Una evolución en la que la madre de Pablo destaca de manera muy especial el papel de los músicos de la ORCAM. “Están realizando una labor insuperable. Su dedicación, su manera de explicarles los conceptos y la música es fascinante. Haber conseguido llegar a “sonar bien” todos juntos no es tarea fácil y ellos lo han logrado”.

Para Rosa se ha creado un vínculo muy fuerte entre los músicos de la orquesta y los participantes en los talleres, en los que “el trato tan bueno, el respeto, la empatía y el cariño se palpan. Nuestros chicos se crecen con todo eso, se hacen más fuertes y les motiva. En el caso de mi hijo Pablo, la comunicación que se ha creado entre Edu (se refiere a Eduardo Díaz, trompeta solista de la ORCAM) y él es impresionante. Me entusiasma ver cómo Eduardo trabaja con Pablo y como se entienden”.

Como madre de Pablo, Rosa afirma sentirse feliz por haber tenido la ocasión de compartir esta experiencia con su hijo, los músicos y el resto de participante. “Siento que hemos sido muy afortunados al poder formar parte de este proyecto, lo que Pablo ha recibido durante este tiempo no tiene precio. Ojalá se materialicen más proyectos e iniciativas como esta y se den a conocer”.

Este mes de enero los ensayos, como antes de cualquier gran estreno, se intensificarán y con seguridad todos los músicos sin excepción comenzarán a dar muestras de los primeros nervios antes de la puesta de largo. Sin duda será un día especial para todos. Y con todo, una vez que los aplausos se apaguen lo importante habrá sido el camino.

Un camino por el que los músicos de la ORCAM decidieron transitar de la mano de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, al igual que los músicos de la Orquesta Sinfónica de Madrid, que tendrán su propio estreno en el mes de marzo, y otras doce orquestas de toda España.

Este proyecto contribuirá a derribar prejuicios, a terminar con estereotipos absurdos, a abrir nuevos caminos hacia la tolerancia y el respeto por el otro, y lo hará en todos los sentidos. Ayudará a dar visibilidad al colectivo de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, y por tanto a favorecer su inclusión social. Pero también, nos acercará a los músicos, esas personas a las que sí, algunos también tenemos estereotipadas –mea culpa-, como si solo fuesen una extensión de su instrumento, inexistentes al margen de su aparición elegante en un escenario y en las que hasta ahora no sabíamos reconocer a la persona, con nombre y apellido, al maestro, al voluntario y al amigo.

“Mosaico de Sonidos”, lanzado gracias a la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas, a la Fundación BBVA y a Plena Inclusión, es mucho más que un proyecto. Logra hacer del arte y de la música, una lección de inclusión para todos sin excepción.

MOSAICO DE SONIDOS EN ESPAÑA

Mosaico de Sonidos es una iniciativa de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas que, junto a Plena Inclusión y la Fundación BBVA, han logrado que 14 orquestas sinfónicas y sus músico y ocho federaciones del movimiento asociativo, entre ellas Plena Inclusión Madrid, se lleven a cabo talleres de creación sonora en los que participan más de 300 personas con discapacidad intelectual. Todo ello con un eje vertebrador que es “La flor más grande del mundo”, una obra sinfónica de Emilio Aragón para un cuento de J.Saramago.

A lo largo de 2017, se estrenarán las micro composiciones trabajadas en los talleres creativos de cada uno de las orquestas.

En Madrid, 17 personas con discapacidad intelectual participan en los talleres con la ORCAM y la OSM, dentro de esta iniciativa.

CONCIERTOS DE MADRID

En el caso de la ORCAM el concierto se celebrará el 17 de enero en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional (Comprar entradas).  La Orquesta Sinfónica de Madrid lo hará el 23 de marzo también en el Auditorio Nacional. (Comprar entradas)

PARTICIPANTES EN LA ORCAM

Andrés Hernández y Raúl Capa de Down Madrid, Bruno Santana, Pablo Aguado e Iván Antona González de Fundación Trébol; Alejandro Peralvo, Pedro Broncano, José Viera y Pedro Angel Delgado de Grupo Amás y Óscar Concha de Asociación Argadini.

Músicos ORCAM profesores de los talleres: Alfredo Anaya, Eduardo Díaz, Blanca Esteban, Elena Jerez, Miguel José Martínez, Jonatan Sevilla e Irune Urrutxurtu.

PARTICIPANTES EN LA OSM

Rubén García, Emilio Cortés, Ana Fernández y Beatriz Centeno de Down Madrid; María Masian de Afanias, Tamara Martín, Javier Palomares y Sergio Carrasco de AMPinto Somos Diferencia; Miguel Angel Carrión de Fundación Ademo; Juan Carlos Bernardino, Fundación Camps.

GALERIA DE FOTOS. TALLER CON LA ORCAM

* Fotografía: Manos de Pablo Aguado. © Elena Jerez – ORCAM