Plena Inclusión Madrid

Álvaro Olmedo y Ramón Maqueda: “El teatro nos ha dado la oportunidad de vivir nuestras mejores navidades”

Álvaro es un estudiante de Down Madrid al que le encanta el teatro. 

Ramón es su profesor de teatro. 

Álvaro y Ramón han trabajado con una compañía en una obra que estuvo en cartelera en los Teatros Luchana en Navidades. 

Los dos dicen que ha sido un trabajo muy duro, pero también muy bonito. 

Álvaro interpretaba el papel de una persona mayor que estaba loca. Ramón tenía otro papel diferente. 

Durante este trabajo ambos eran compañeros. Ramón ayudaba a Álvaro con cosas como el control de su diabetes, y seguían las órdenes del director. 

Este teatro ha sido el más grande en el que ha actuado Álvaro. Sintió muchos nervios pero sus compañeros se lo pusieron muy fácil. 

A Álvaro le hizo ilusión ver el patio de butacas lleno, y entre ellos a algunos de sus compañeros. 

Álvaro quisiera dedicarse al teatro, pero sabe que es difícil. 

Ramón dice que hay poca formación reglada para personas con discapacidad. 

Ramón cree que el teatro ayuda a las personas con discapacidad a escuchar, hablar, comprender, prestar atención y tener más seguridad.

Álvaro y Ramón preparan ahora una obra en la que hacen un homenaje a Lorca. 

La presentarán en un certamen de teatro escolar de la Comunidad de Madrid. 

 

Álvaro Olmedo ha vivido a sus 19 años, las navidades más especiales de su vida. Gracias a la colaboración entre la Compañía de Teatro Más, de la Fundación Jesús Abandonado y su entidad de referencia, Down Madrid, tuvo la oportunidad de subirse al escenario de los Teatros Luchana, ante un patio de butacas a reventar y en el que no faltaron familiares y amigos.

Charlamos con él y con su profesor de teatro en Down Madrid, Ramón Maqueda, quien también formó parte del elenco de esta obra de teatro que, bajo el título Postales para un Niño, pusieron en escena en 10 ocasiones durante las pasadas navidades.

Ramón nos cuenta que todo surge por su amistad con el director de la obra, Pepe Galera. Destaca cómo a pesar de la distancia ambos han tenido trayectorias similares vinculando el teatro con lo social, y cómo este proyecto ha vuelto a unirles. “Uno de los actores tuvo un accidente y me llamó para sustituirle. Luego hubo otra baja y ahí fue donde entró Álvaro, que fue seleccionado en un casting entre otras personas de Down Madrid”

Álvaro, cuéntanos cuál era el papel que interpretabas en esa obra, Postales para un Niño.
Álvaro: Bueno, yo sustituía a un actor que tenía otro compromiso en esas fechas y me ofrecieron participar. Interpretaba a una persona mayor que estaba loca. ¡Hasta me ponían pelos de loco! Fue una experiencia muy chula.

¿Cuál era tu papel, Ramón?
Ramón: Yo interpretaba otro papel en la trama. Desde el principio Álvaro y yo nos quitamos los roles de alumno y profesor y acatamos las normas del director. Fui un apoyo pero como compañero. Por ejemplo, le ayudaba a controlar el tema del azúcar por su diabetes. ¡El primer día la tenía disparada por los nervios! Ha sido una experiencia muy bonita.

¿Cómo valoras la experiencia?
Ramón: Al principio daba un poco de miedo, porque era un salto muy grande pasar de nuestro escenario al de los Luchana. Álvaro fue hacia arriba en cada representación, han sido unas navidades complicadas de trabajo, pero sin duda una de las mejores que hemos vivido. Los Teatros Luchana han sido muy valientes para programar una propuesta como esta en una franja en la que el público acude tanto al teatro, y además la han cuidado al máximo. Sería bueno que más salas y compañías apostaran por la inclusión del colectivo.

Álvaro, ¿ha sido con Postales para un Niño la obra que te ha permitido actuar en el teatro más grande hasta el momento?
Álvaro: Si. Las sensaciones y los nervios fueron diferentes. No conocía a los compañeros pero en seguida me arroparon y me convertí en uno más. Fue una conexión que no sé cómo explicar. Tanto los actores como el director me acogieron muy bien.

¿Cómo ha sido la relación con el resto de la Compañía? Son personas que proceden de una Fundación, la de Jesús Abandonado en Murcia, que apoya a personas sin hogar y a personas con problemas de salud mental.
Álvaro: Como decía ha sido una relación muy fácil. Algunos de los actores vienen de un pasado muy difícil y hay que valorar también que ellos están ahí, trabajando y ensayando, y es una buena y bonita forma de superar esas dificultades y de visibilizarse a sí mismos para que se les tenga en cuenta. Son gente humilde y especial y hay que contar con ellos.

¿Qué nos dices del patio de butacas?
Álvaro: Era impresionante. Había muchas personas y fue muy bonito cuando un día sin yo saberlo, vinieron a verme compañeros de Down Madrid. Fue muy bonito. Estar ahí fue el regalo de Navidad más bonito que me han hecho.

 

Álvaro y Ramón junto al cartel en Teatros Luchana

¿Qué espacio ocupa el teatro en tu vida?
Álvaro: Subirme al escenario es algo muy importante. Me enseña a vivir y transmitir sentimientos y emociones que no había sentido. En Luchana, por ejemplo, el primer día en ese escenario sentí muchas emociones. Es algo que no se puede explicar. También me enseña a tener responsabilidades y a aprender nuevas capacidades.

 ¿Cuál de los papeles que has interpretado recuerdas con más cariño?
Álvaro: He interpretado muchos. La primera obra, en mi antiguo colegio es a la que más cariño tengo. No tenía un papel protagonista pero estaba ahí. Hicimos la obra de Grease y me trae muchos recuerdos: primer escenario, primer papel…

¿Y ahora, qué preparas?
Álvaro: Estamos haciendo el fusilamiento de Lorca. Es un homenaje a Lorca. Hemos elegido poemas, obras de teatro. Lorca es un autor que llega y que emociona.

¿Te gustaría dedicarte a esto?
Álvaro: Me encantaría, pero es imposible porque al teatro sólo pueden dedicarse profesionalmente cuatro. Pero como aficionado me encantaría formar parte de este mundo, tal vez como profesor. Sería muy bonito que otras personas con discapacidad tuvieran oportunidades como la que he tenido yo.

¿Puede una persona con discapacidad intelectual formarse para ser actor?
Ramón: Hay poca formación a su alcance, y la que hay no es reglada que ofrezca una titulación. Existen programas en las organizaciones sociales y proyectos por ejemplo en la RESAD o Cuarta Pared donde hay alguna experiencia aislada. Sería estupendo que Álvaro y otros tuvieran la oportunidad de acceder a las escuelas profesionales.

¿Qué papel juega el teatro en el colectivo de personas con discapacidad Ramón?
Ramón: Tiene muchas funciones. Puede ser ocio creativo, puede ser terapia y tiene también ese punto profesional. Hemos alcanzado un punto en el que por qué no. Y además ahora tenemos la gran suerte de Campeones, que va a ser un antes y un después en el papel que juegan las personas con discapacidad en las artes escénicas.

Me hace gracia cuando me dicen, ¡qué bien les viene el teatro a los chicos! Ojo, el teatro le viene bien a todo el mundo. Ojalá la asignatura de teatro estuviera implantada en todos los colegios. Fortalece la seguridad, el habla, la comprensión, la escucha, la atención… y llevar esos conceptos a su día a día. Cada vez hay más chicos que quieren hacer el teatro partícipe de su vida y quieren dedicarse a él. Y esto requiere plantearnos hacia dónde vamos.

Por último, cuéntanos más sobre ese homenaje a Lorca del que nos hablaba Álvaro.
Ramón:Es una puesta en escena que cuenta el último minuto de Lorca, el fusilamiento. Partiendo de la pregunta ¿qué se me pasa por la cabeza antes de morir? el grupo pensó que a Lorca se le pasarían todos sus personajes, y eso es lo que contamos, un collage de las obras más importantes del autor. Haremos una muestra el 21 y 22 en el colegio para presentarla a las familias, y más adelante participaremos en el Certamen de Teatro Escolar de la Comunidad de Madrid, donde participan 80 centros y donde somos el único centro de educación especial y donde el año pasado recibimos una mención por el proyecto educativo. 

 

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