Plena Inclusión Madrid

Apanid: “El secreto de estos 50 años ha sido una buena gestión, austeridad y trabajo, mucho trabajo”

Apanid es una entidad de atención a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

Juan Agudo Valtierra fundó la entidad hace 50 años en Getafe. Durante muchos años fue su director general.

El director general ahora es su hijo, Juan Agudo Villa.

Los dos nos han contado la historia de Apanid y los nuevos retos que esperan para el futuro.

Juan Agudo Valtierra asegura que su gran deseo es jubilarse “del todo”, pero lo dice sin demasiada determinación y, a su lado, su hijo Juan Agudo Villa le desmiente del todo con el gesto. Su desacuerdo está fundamentado en toda una vida de relación de la familia Agudo con el gran proyecto de su padre, Apanid, una entidad pionera en la atención a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que celebra con orgullo sus 50 años.

Apanid cuenta en la actualidad con 36 centros (colegio, residencias, centros ocupacionales, etc.) que cubren la atención en todas las etapas de vida de la persona, desde atención temprana hasta la vejez, y todas sus necesidades (educación, empleo, vivienda, etc.). Para cubrir todo ese espectro, a la par de la evolución de la entidad se han desarrollado un centro especial de empleo y una fundación tutelar, cuya presidencia es ahora la ocupación de Agudo Valtierra. Tiene un equipo formado por 500 profesionales y otros 170 en el área de empleo. Y es una entidad de referencia en la Comunidad de Madrid, especialmente en la zona sur y, concretamente, en Getafe, de donde es originaria la familia Agudo.

Pero, hasta llegar aquí, el recorrido ha sido largo. El origen se remonta a hace más de medio siglo. “En 1967, viendo las necesidades que había en Getafe, empezamos a juntarnos con un grupo de familias para trabajar”, explica Agudo Valtierra, que recuerda las primeras reuniones en un piso cedido por la parroquia de la localidad en el barrio de La Alhóndiga.

“Y de ahí, poquito a poco fuimos avanzando”, continúa. El siguiente destino de la asociación fue la zona de Las Margaritas, donde se creó ya el primer colegio de educación especial, Nuestra Señora de la Esperanza, y se fueron adquiriendo espacios para poner en funcionamiento diferentes servicios.

“Las principales necesidades de las personas con discapacidad intelectual en aquellos tiempos (ya en los años 80) eran colegios. Ya teníamos una estructura, no solo mental, también de preparación. Ya se iba teniendo más conocimiento y se empezaba a trabajar ese tema”, prosigue, y explica que es entonces cuando se introducen en los centros otras especialidades profesionales como psicólogos o trabajadores sociales.

“Empezamos trabajando con menores y lo que sí teníamos claro es que había que cubrir todo el espectro de vida de la persona según sus necesidades”, puntualiza Agudo Villa, que ha tomado el relevo de su padre como director general de Apanid, ‘Asociación de Padres y Amigos de Niños Diferentes’ como se denominó cuando adquirió entidad jurídica propia en 1971.

Trabajo en red

Al mismo tiempo que la creación de los servicios, se fue definiendo un trabajo en red que, cuenta Agudo Valtierra, “desembocó después en FADEM” (la actual Plena Inclusión Madrid). Para ello, los responsables de Apanid se esforzaron en impulsar entidades similares en Leganés, Alcorcón, Fuenlabrada, Móstoles y otros municipios de la zona sur de Madrid. “Fuimos creando estructura asociativa en la zona”, recalca.

Ambos recuerdan lo importante que fue en ese recorrido el respaldo de las distintas administraciones públicas y de particulares como Ángel Cervera, que en 1975 les cedió el terreno en el que hoy se ubican la mayor parte de las instalaciones de la entidad, o de Martín Sánchez, técnico del ayuntamiento responsable del proyecto cuya estrecha vinculación con la entidad perdura en la actualidad y que ahora compagina con la presidencia de honor del centro UNESCO de Getafe.

Agudo Villa defiende que el secreto para mantenerse como una entidad de referencia durante todo este tiempo es “haber ido cubriendo todo el espectro de vida de las personas generando distintos recursos” y, sobre todo, la austeridad y una buena gestión que permite aprovechar las sinergias entre los distintos recursos dentro de una estructura organizativa sólida. “Y trabajo, mucho trabajo”, murmura su padre.

Todo ello, sin perder el foco en las personas usuarias, en sus familias y en los trabajadores. “Son nuestro mayor valor”, añade el director general sobre estos últimos, “tanto por su profesionalidad como por su dedicación”. Como ejemplo, recuerda que tras el paso del temporal Filomena hubo profesionales que permanecieron hasta cinco días seguidos en los centros hasta que pudieron ser relevados por compañeros y compañeras que, sin posibilidad de transporte, llegaron andando.

Superando retos: la COVID-19 y Filomena

La nevada histórica en la Comunidad de Madrid y la pandemia por la COVID-19 han sido las dos últimas situaciones extraordinarias a las que ha tenido que enfrentarse Apanid y que han puesto a prueba los recursos de la entidad. Como la mayoría de organizaciones sociales, el confinamiento les obligó a reorganizarse con rapidez, aunque ya tenían gran parte de los deberes hechos.

“Nuestra prioridad fueron las residencias”, asegura Agudo Villa. “Hicimos previsiones para establecer protocolos y teníamos un plan de contingencia desde principios de marzo (de 2020)”, prosigue para explicar cómo hicieron frente a los peores momentos de la pandemia con hasta un 30% de la plantilla de baja.

En su opinión, la clave para superar la crisis sin excesivos sobresaltos fue la anticipación y el trabajo de los y las profesionales. “El equipo estuvo al pie del cañón de lunes a domingo durante cuatro meses”, especifica.

Su amplia trayectoria y, especialmente, todo aquel esfuerzo realizado por el equipo de la entidad ha hecho a Apanid merecedora de la Medalla de Oro del Pueblo de Getafe y el premio ‘Reconocimiento Infancia 2020’ de la Comunidad de Madrid.

Estos reconocimientos responden en gran medida a la capacidad de la entidad de ofrecer apoyos en paralelo al desarrollo de la persona. “Un criterio que hemos seguido en esta casa desde el principio era responder a ese sentir de las familias desde el nacimiento de las personas con discapacidad: qué va a ser de mi hijo, qué va a pasar con él el día que yo falte”, explica el fundador de la entidad.

“Hemos tenido claro siempre que hay que acompañar desde que nacen hasta que mueren y en función de las necesidades de cada uno. Y ha ido dando resultado. Para ello, el espíritu de sacrificio es fundamental”, añade. La importancia de “dar ejemplo” por parte de la dirección y de conocer a todas y cada una de las personas que forman parte de Apanid (participantes, familiares, profesionales, colaboradores y colaboradoras) es otro de los pilares del buen funcionamiento de la entidad.

El futuro pasa por la inclusión

A partir de estos 50 años, en Apanid tienen muy claros cuáles son sus nuevos retos. “Que no haya ni una sola persona que requiera de nuestros servicios. Mientras eso no ocurra, seguiremos trabajando por la inclusión real de las personas”, afirma contundente Agudo Villa, que añade que esa inclusión pasa, en primer lugar, por eliminar las etiquetas para denominar a las personas con discapacidad.

“También queremos el reconocimiento del derecho de las personas, que es otra cosa que se ha puesto en entredicho con la pandemia. Desgraciadamente, y sin entrar en detalle, no hemos sido todos iguales”, prosigue. Para conseguir este objetivo propone trabajar en la “sensibilización” e impulsar “la participación real” en la toma de decisiones de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Todo ello, junto con el trabajo para garantizar la “sostenibilidad de la red, que no sólo no debe caer, sino que tiene que crecer”.

Figura conmemorativa de los 50 años de Apanid

Juan Agudo Valtierra y Juan Agudo Villa

A finales de la década de los sesenta del siglo pasado, cuando la atención a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo era muy distinta al modelo actual, Juan Agudo Valtierra fundó Apanid para dar respuesta a las necesidades de estas personas en Getafe. Su hijo, Juan Agudo Villa, le sucedió en la dirección general de la entidad. En estos 50 años Apanid ha contado con la colaboración y el apoyo de profesionales y amigos como Martín Sánchez (en la imagen, a la derecha).

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