Plena Inclusión Madrid

«El asistente personal es un gran generador de oportunidades»

Hablamos de la asistencia personal con:

  • Gonzalo Lozano. Es participante de Fundación Aprocor y tiene un asistente personal.
  • Ana Bravo. Es la madre de Gonzalo.
  • Alberto Ortega. Es el asistente personal de Gonzalo.

Los tres nos explican por qué el asistente personal es tan importante para la vida independiente.

Cuentan cómo ayuda Alberto a Gonzalo a conseguir lo que se propone.

Recuerdan que un asistente personal no es lo mismo que una persona de apoyo.

Creen que la asistencia personal será el sistema de apoyos más habitual en el futuro.

La figura del asistente personal y su relevancia en el avance de la vida independiente continúa siendo poco conocida por la mayoría de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y sus familias. Por ello, dentro de la campaña #ConTuApoyoYoElijo para dar a conocer la asistencia personal, hemos querido saber en qué consiste desde tres puntos de vista diferente: el de una persona con discapacidad intelectual o del desarrollo, un familiar y el profesional que le presta servicio.

Los tres coinciden al señalar los beneficios de contar con un asistente personal e inciden en su importancia para mejorar la calidad de vida de las personas a las que acompañan, siempre desde el enfoque de la persona, su autodeterminación y el ejercicio de sus derechos. 

«Mi asistente personal me ayuda a estar tranquilo, a elegir lo que quiero hacer, a hacer cosas que me gustan y me hacen feliz. Sin él no podría hacer lo que me gusta«, explica Gonzalo Lozano, participante de Fundación Aprocor. Ese apoyo, añade Gonzalo, va desde ayuda para relacionarse con otras personas en distintos contextos (sus compañeros de clase, personas que conoce en actividades de ocio, etc.) a apoyo para «buscar oportunidades para colaborar en la comunidad y encontrar un trabajo».

«Estar en un centro o en un aula no me gusta y no me hace sentir bien», asegura Gonzalo, quien, mientras llega una oportunidad laboral, realiza distintas actividades de voluntariado gracias, entre otras cosas, a la que confianza en sí mismo que ha adquirido con el apoyo fundamental de su asistente personal, Alberto Ortega

«Creo que es muy positivo para la persona ver que siempre tiene a alguien en el que puede apoyarse y que pueda guiarle hacia las metas que se propone día a día», afirma Alberto. «En mi experiencia personal en este caso, he podido comprobar cómo la persona mejora y aumenta su motivación según vamos consiguiendo pequeños avances que acaban desencadenando en logros personales», prosigue.

Alberto confiesa que llegó a la asistencia personal porque quería «acompañar a las personas en sus proyectos de vida, poder estar mano a mano con ellos día a día y ayudándoles a conseguir sus metas» y asegura que su trabajo supone «una satisfacción» mutua, tanto para la persona con discapacidad intelectual o del desarrollo a la que apoya como para él.

En este sentido, recuerda que su tarea es «acompañar y apoyar a las personas en su camino, para que puedan conseguir los objetivos que se proponen, fomentando una vida más autónoma y mejorando su calidad de vida».

Autoestima y empoderamiento

Y, por lo que cuenta Ana Bravo, madre de Gonzalo, es un objetivo alcanzado. «Sin duda, nuestro hijo, sin su asistente personal, no tendría la calidad de vida que tiene en este momento. Saca lo mejor de él, aumenta su confianza, su participación, su poder de decisión, su seguridad personal…», manifiesta.

Ana respalda las palabras de Gonzalo sobre la felicidad y la tranquilidad que le proporciona esta figura y certifica que ha experimentado «mejoras muy, muy significativas en inclusión social, bienestar, relaciones personales» gracias al fortalecimiento de su autoestima y su empoderamiento. «Cuenta con una vida deseada, compartida, motivadora, con sentido, conforme a su proyecto de vida», continúa e incide en la importancia de que la propia persona con discapacidad intelectual o del desarrollo sea quien decida «cómo, cuándo y dónde quiere recibir los apoyos».

Ana tiene claro que, sin la asistencia personal, la vida de Gonzalo «sería una vida institucionalizada y su libertad de elección se vería muy mermada». «No podría disfrutar de un derecho tan fundamental como es una vida en comunidad. No tendría un proyecto de vida autodeterminado y en un marco inclusivo», añade.

Alberto recuerda que una de las principales diferencias entre un asistente personal y una persona de apoyo es precisamente el enfoque en el proyecto de vida y en el futuro de la persona asistida, con un trabajo centrado en el respaldo en la toma de decisiones en base a sus preferencias y objetivos. «La persona de apoyo se centra más en apoyos concretos que necesita la persona, aunque tengan impacto en su proyecto de vida y sean personalizados. Pero no apoya la toma de decisiones ni parte del proyecto de vida necesariamente, sino que puede facilitar apoyos en determinados momentos», detalla.

«Un gran generador de oportunidades»

Ana, que reconoce que pensaron en la asistencia personal después de que Gonzalo les transmitiera su deseo de vivir en comunidad con apoyos naturales, solo tiene elogios para esta figura. «Es una persona que ayuda a otras a desarrollar sus vidas, una labor muy bella y digna. Es un gran generador de oportunidades, eso de lo que nuestros hijos carecen. Supone un cambio de paradigma«, asegura. En este sentido, afirma que es un «evidente agente activo en el proceso de transformación en el que se encuentra nuestro movimiento asociativo», especialmente tras el impacto que tendrá la reciente modificación de la legislación civil y procesal en la toma de decisiones de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

El trabajo de Alberto, añade, es «clave para la independencia» de su hijo. «Es quien hace realidad que tenga control sobre su propia vida, que pueda vivir. Es la clave  para su inclusión, para satisfacer sus necesidades y garantizar sus derechos», afirma Ana. En definitiva, añade, «fue una apuesta por dignificar su vida y la nuestra».

Para ello, es importante «la horizontalidad» con la que percibe la relación entre el asistente personal y la familia, con el objetivo compartido de la búsqueda del crecimiento personal de la persona asistida. «Le apoya de forma respetuosa, flexible y personalizada, le acompaña.  ¡Es tan facilitador para las familias encajar este planteamiento en nuestras vidas!«, concluye.

Sin embargo, aún hay muchas personas potencialmente beneficiarias de la asistencia personal que desconocen esta figura o que aún no se han decidido a utilizarla. Sin embargo, Alberto se muestra convencido de que «es el modelo de apoyo que más demanda va a tener en un futuro y que más se va a desarrollar en el ámbito de la discapacidad».

«Lo que estamos consiguiendo poco a poco con las personas es algo muy grande, y diría que las personas que cuentan con la asistencia personal en su vida han mejorado la calidad de la misma y han fortalecido sus capacidades y habilidades, tanto socialmente como personalmente», zanja.

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