Plena Inclusión Madrid

Daniel, Manolo, Mercedes, Ángeles y Soledad. Aquí para estorbar

Estas cinco personas con discapacidad han formado parte de un taller en el Festival Una Mirada Diferente.

Se han sentido muy bien improvisando y trabajando con diferentes instrumentos musicales.

 

Cinco personas con discapacidad intelectual o del desarrollo participaron el pasado mes de mayo en el laboratorio de Juanfra Rodríguez, Aquí para Estorbar, en el marco del Festival Una Mirada Diferente del Centro Dramático Nacional.

Procedentes de Fundación Carlos Martín, ellos, y de Fundación Alas Madrid, ellas, coinciden en que ha sido una experiencia genial en la que se han sentido felices y alegres.

La propuesta consistía en una alegoría familiar en el que la familia estaba representada por músicos profesionales, mientras que otros componentes de la familia eran personas con discapacidad intelectual. Bajo ese punto de partida, La propuesta es “vamos a tocar música juntos, cada cuál como mejor sepa” y de ahí… ¡a saber dónde nos lleva! 

Daniel Pérez describe su experiencia como un taller de teatro en el que tenía que estorbar a los actores de muchas maneras. “Juanfra era el que ordenaba, y todo era una broma”. Ángeles coincide en la descripción, “Consistía en intentar estorbar a los músicos, pero en broma”, relata.

Manolo nos da más detalles sobre los músicos, de quienes referencia pertenecen a la Orquesta de Radio Televisión Española, y sobre el objetivo: “hacer teatro divertido”.

Daniel, fan de Alejandro Sanz, Joaquín Sabina y David Bisbal, ha disfrutado tocando la guitarra y aprendiendo a tocar el piano. Reconoce haberlo pasado genial con Juanfra, aunque a veces proponía cosas un poco difíciles, y valora haber podido conocer el teatro.

A Mercedes le ha gustado estar en contacto con los compañeros. Le ha gustado cantar y tocar instrumentos y reconoce que ha aprendido a llorar. Ángeles, destaca que ha aprendido a hablar y a discutir con otra gente, y todo lo que Juanfra les ha enseñado, mientras que Soledad es toda una maestra en tirarse al suelo después de esta experiencia.

Todos ellos valoran la experiencia como positiva, en la que se han sentido bien y no dudan en repetirla. Manolo, por poner un ejemplo, reconoce querer repetir para poder tener la oportunidad de tocar la batería y porque se ha reído muchísimo.

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