Plena Inclusión Madrid

Hoy hablamos de… liderazgo y valores. Con Amparo González

Amparo es la directora de Fundación Gil Gayarre. 

Comenzó como voluntaria de ocio, luego fue psicóloga. 

Más tarde fue responsable de comunicación.

En su trabajo apuesta por las personas. Confía en su equipo y en los vínculos personales. 

Cree que las mujeres tienen que tener más puestos de responsabilidad y que es responsabilidad de todos conseguirlo. 

Amparo González es directora general de Fundación Gil Gayarre, la entidad más del movimiento asociativo que celebra este año su 60 Aniversario. Amparo llegó a la Fundación en los 80 como voluntaria de ocio y tiempo libre del grupo “Wallaby”, cuando todavía era estudiante de Psicología, y como tal realizó sus prácticas también en diferentes servicios de la Fundación, a la que finalmente acabaría incorporándose y ejerciendo como psicóloga durante 20 años.

La creación del I Plan Estratégico de la Fundación supuso un reto profesional para Amparo, quien se encargó de coordinar un grupo de trabajo para poner en marcha el Punto de Atención e Información (PIA), iniciativa que evolucionó hasta la creación del área de comunicación de la que fue responsable hasta 2017. Durante ese tiempo fue integrándose al equipo de dirección, y asumiendo tareas relacionadas con la planificación estratégica y el desarrollo organizativo. En 2017, el Patronato de la Fundación le propuso el reto de asumir el relevo de la dirección general.

De su trayectoria en la Fundación recuerda con especial cariño los viajes como voluntaria que realizó a Honduras para colaborar con el proyecto ACOES que la Fundación desarrolla en el marco de la cooperación internacional, y la suerte que tuvo de conocer a Doña Carmen (como todos en Gil Gayarre se refieren a su fundadora) una gran mujer, de la que dice, “siempre me ha inspirado un profundo respeto y admiración. Sus valores, su firme compromiso con las personas con discapacidad intelectual y sus familias y su visión de futuro, entre otros muchos aspectos, han sido y siguen siendo referentes claves para mí”.

¿Cómo valora los primeros meses en la dirección de la Fundación?

El proceso de relevo en la dirección general lo hemos hecho de manera gradual, contando con apoyo de dos profesionales de la red de consultoría de Plena Inclusión, que nos han acompañado en la elaboración de un nuevo modelo Organizativo; la ayuda incondicional de mi antecesor, del Patronato y del equipo de dirección.

A pesar de todos los apoyos, cuando asumes un puesto como este, sientes el peso de la responsabilidad, cierto vértigo, el temor a equivocarte y una gran prudencia a la hora de tomar decisiones. Los primeros meses los definiría como espacios de incertidumbre, aprendizaje y de reflexión – acción. Creo que es el momento de profundizar en aquellos temas que más me cuestan, de poner en valor todo lo que se ha hecho hasta ahora y que nos ha permitido llegar hasta aquí, pero a la vez ir introduciendo nuevas líneas de desarrollo que nos impulsen hacia el futuro.

¿Qué principios guían tu trabajo en la dirección?

La creencia firme en  todas y cada una de la personas,  desde el respeto y el valor de la diversidad. Los principios éticos que guían a las personas y  las organizaciones  que  formamos parte del movimiento asociativo de Plena Inclusión. La confianza en el equipo que me acompaña; el deseo de que todos los integrantes de la Fundación y nuestros aliados generemos relaciones de calidad, más allá del rol que tengamos asignado, vínculos que nos permitan crecer como personas y además disfrutar haciéndolo.  Contribuir al proceso de transformación social hacia una sociedad más justa e igualitaria donde hagamos realidad los derechos  de las personas con discapacidad  intelectual y sus familias.

Al frente de la Fundación hay dos mujeres, la presidenta y usted en la dirección, ¿eso imprime un carácter diferente?

Creo que el liderazgo femenino en las organizaciones del Tercer Sector es todavía una asignatura pendiente, porque a pesar de   tratarse de un ámbito con gran presencia femenina, la promoción de mujeres hacia puestos directivos y su participación en órganos de gobierno todavía es escasa. 

La Fundación Gil Gayarre desde sus inicios ha contado al frente de la organización con figuras femeninas de gran relevancia, como su propia fundadora Carmen Gayarre y María Luisa Ramón-Laca, que son un claro referente en el movimiento asociativo.  Nuestra actual presidenta de Patronato Ana Mª Gistau, es también todo un ejemplo de liderazgo femenino.

Considero que es responsabilidad de todos garantizar la igualdad  de trato y de oportunidades  de hombres y mujeres en nuestras organizaciones  e impedir cualquier  discriminación por razón de género.

Sois una de las entidades más veteranas, y habéis estado siempre muy vinculados a la Federación. ¿Cómo valoras el papel de la Federación en el movimiento asociativo?

Amparo GonzálezLa Federación ejerce un papel clave en el desarrollo del movimiento asociativo defendiendo los derechos de las personas con discapacidad intelectual y sus familias, acompañando a las organizaciones que la conformamos, representando al sector e impulsando nuevos proyectos.

Nosotros nos sentimos parte activa  de Plena Inclusión Madrid, participando  junto  a otras  entidades  en numerosos  proyectos y  acciones.  Siempre percibimos su apoyo y cercanía.

El aprendizaje colaborativo, las alianzas entre las organizaciones, el desarrollo de un proyecto común a favor de la igualdad de oportunidades y la transformación social, me parecen los elementos claves que debemos seguir construyendo juntos.

La Fundación afronta este año un acontecimiento muy importante, su 60 cumpleaños. ¿Dónde radica el éxito para que una entidad se mantenga al pie del cañón durante tanto tiempo?

No existen recetas “mágicas” para el éxito, cada organización debe encontrar su camino. Pero si tuviera que destacar algún aspecto relevante de nuestra trayectoria sería el equipo humano, altamente cualificado, con sólidos valores y comprometido con la misión de la Fundación.

Otros elementos fundamentales son el modelo de atención flexible y adaptada a las necesidades e intereses de cada persona con discapacidad intelectual y su familia y nuestra actitud aperturista e innovadora, que nos exige una adaptación constante ante los nuevos retos.

Para celebrar este aniversario, tenéis preparado un completo calendario de eventos. ¿Cómo habéis preparado esta programación?

 Hemos creado un grupo de trabajo con representación de todos los agentes de la organización (patronato, profesionales, familias, personas con discapacidad y voluntarios), que actúa como grupo motor planificando y coordinando los diferentes actos. Además de este grupo, para cada  acción  concreta,   se incorporan de forma voluntaria,  otras personas que  intervienen en su ejecución desempeñando distintas funciones,  según lo que corresponda en cada momento.  

La programación se ha hecho con  las ideas aportadas por los  distintos grupos de interés, dando cobertura a  la mayoría de deseos y sugerencias. Tendremos actos académicos, lúdicos, musicales, religiosos, exposiciones,  jornada  de familias, etc.

La participación activa  y voluntaria  de  una gran mayoría  junto al entusiasmo y las ganas de celebrar lo que somos y lo que queremos ser, es lo  que nos está permitiendo desarrollar un programa de actos  tan ambicioso.

Echando la vista atrás, ¿qué hitos destacarías? y de cara al futuro, ¿qué retos esperáis ver cumplidos en los próximos años?

El primer hito es el nacimiento de Luis Gil, y el amor de su madre Carmen, que vivió ese  momento   como una   oportunidad para crear recursos a favor de las personas que se encontraban en su misma situación.

También destacaría la apuesta por la educación y el empleo de las personas con discapacidad intelectual desde los inicios de la Fundación en los años 60, que se  culminará  en los 90 con la creación de nuestro centro especial de empleo de lavandería y el de jardinería unos años después.

La puesta  en marcha en 1979  de los pisos tutelados  integrados en la  comunidad , así como  la creación de otro tipo de viviendas para ir dando  respuesta  a las necesidades  que van surgiendo.

La atención a antiguos alumnos, acompañándoles en distintos momentos de su trayectoria vital. Algunos de ellos formaron una familia y tuvieron hijos, otros encontraron empleo y la mayoría  siguen estando en contacto con la Fundación.

La cooperación internacional que llevamos a  cabo en Honduras desde 2004, dando apoyo  a  niños  y jóvenes  con y sin discapacidad intelectual, que se encuentra en situaciones de extrema pobreza.

El proyecto “Buena Vejez”, que promueve un envejecimiento activo, los planes de vida y el bienestar emocional de   nuestros mayores.

En cuanto a los retos de futuro, destacaría desarrollar un proyecto ético desde el diálogo y la participación de las personas con discapacidad y sus familias, como agentes activos; que sea concreto y que impacte directamente en sus vidas.

Generar oportunidades de inclusión social y roles de ciudadanía plena, estableciendo canales de participación real y eficiente para las personas con discapacidad, en nuestra organización y en el entorno.

Promover proyectos innovadores junto a otros colectivos sociales, donde las personas con discapacidad tengan un rol protagonista, poniendo en valor sus capacidades.

Establecer alianzas con otras organizaciones y agentes sociales, para generar transformación social.

Favorecer la excelencia en las relaciones humanas, el crecimiento personal y el compromiso del equipo de profesionales

Mejorar la visibilidad y posicionamiento de la Fundación en el entorno.

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