Estamos trabajando en la adaptación de este contenido.
Disculpe las molestias.
Soy Jesús. Vivo en el centro de Coimbra en Móstoles y tengo 63 años. Antes era más activo y juerguista pero ahora me gustan las cosas más tranquilas y estar en sitios donde no hay jaleos ni bullicios.
No tengo comunicación verbal y uso un cuaderno para contar lo que necesito si alguien no me entiende. Como yo sí sé lo que quiero y puedo decir sí o no y explicarme con gestos la mayoría de las veces me entienden bien.
Prefiero rodearme de gente alegre que me haga bromas y tenga buen humor. Me gusta estar enterado de las noticias, las actividades manipulativas, los chistes, comer y dormir bien.
En la pandemia, lo pasé muy mal cuando estuve en aislamiento porque, aunque la gente intentaba ponerse fotos pegadas al EPI y se quedaban un poco hablando conmigo, estaba muy asustado y me quedé muy bloqueado.
Desde entonces tengo mucho miedo a los médicos y a las situaciones que tienen que ver con hospitales. He necesitado un tiempo para poder volver a colaborar en las actividades de la vida diaria como hacía antes, aunque ahora lo hago a otro ritmo ya que he perdido capacidades y las dolencias de mi cuerpo han aumentado.
Tengo a mi madre en una residencia que me gustaría visitar más. Cada semana me ayudan a decirle a mi hermano que tiene que recogerme para ir a su casa a verle porque él está siempre muy liado y a veces se olvida. Desde el centro me han acompañado alguna vez, pero está muy lejos y les resulta complicado.
Voy a sevillanas en el centro de mayores con más personas del barrio que ya me conocen y me saludan en la calle. Me gusta el futbol, salir a conocer sitios nuevos y la música. Si hay que andar mucho prefiero ir en silla porque me canso.
Echo en falta poder disponer de dinero para hacer más actividades y poder ir de vacaciones, pero mi familia pasa por una situación económica delicada al parecer.