Apoyar a personas para que tomen el control sobre sus vidas, sus organizaciones y sus comunidades está resultando un reto para las organizaciones.
Los planes personales de apoyo, los procesos de representación, la participación en la comunidad de las personas con discapacidad son algunas de las situaciones que están exigiendo a los profesionales competencias diferentes, personales, de relación con las personas a las que apoyan y con las personas que forman parte de los barrios y vecindarios.