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El 50,6% de los adultos con discapacidad que viven en España se sienten solos en este momento, un porcentaje superior en casi 35 puntos al registrado entre la población sin discapacidad (15,8%), tal y como evidencia un estudio de Fundación ONCE elaborado en el marco del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES) y presentado esta semana en Madrid.
Titulado ‘Estudio sobre discapacidad y soledad no deseada en España’, el trabajo cuantifica el aislamiento involuntario en este segmento de la población, explorando las potenciales causas y correlaciones en función del sexo, la edad y grupos de discapacidades. Tras el análisis de datos, alerta de que la soledad “es un problema persistente” en este colectivo, más que entre la población sin discapacidad, ya que la sufre de manera prolongada el 40,4%, frente al 10,8% de las personas sin discapacidad.
El informe se presentó este miércoles en la sede de Fundación ONCE en Madrid, en un acto que contó con la participación de la secretaria de Estado de Derechos Sociales, María Rosa Martínez; el presidente del Grupo Social ONCE, Miguel Carballeda, y la presidenta de SoledadES, Matilde Fernández.
El estudio
Para elaborar el estudio, sus autores han realizado una encuesta a un total de 795 personas con discapacidad mayores de 18 años y con el fin de comparar los resultados obtenidos con los de la población sin discapacidad, han utilizado también datos del Barómetro de la soledad no deseada en España 2024 (SoledadES, Fundación ONCE, Fundación AXA, 2024).
Entre las conclusiones que arroja el trabajo figura la relacionada con la cronificación de la soledad no deseada. Encuentra que cuatro de cada cinco personas con discapacidad (79,9%) que sufren soledad llevan en esta situación desde hace más de 2 años y un 73,6% desde hace más de tres, lo que lleva a la cifra del 40,4% de soledad prolongada entre la población con discapacidad.
El análisis identifica una serie de factores que incrementan la probabilidad de sufrir soledad:
- Tener pocas relaciones familiares o de amistad y de baja calidad emocional
- Estar desempleado o en situación de pobreza
- Vivir solo, especialmente si no se ha elegido hacerlo
- Tener problemas de salud mental o física
- Residir en grandes ciudades, donde la soledad alcanza niveles más altos que en zonas rurales
Retos y propuestas
Finalmente, el trabajo plantea una serie de retos o recomendaciones para abordar el “complejo y multidimensional” problema de la soledad no deseada entre las personas con discapacidad.
Entre ellos figuran el diseño de programas que aborden tanto los factores estructurales como los individuales del aislamiento involuntario, en lugar de tratar solo sus síntomas; involucrar en ellos a los ciudadanos con discapacidad; ofrecerles ayuda incluso si no la solicitan explícitamente; generar conocimiento periódico y sistemático sobre el fenómeno, y eliminar barreras de todo tipo en torno a las personas con discapacidad, lo que incluye el mejor acceso al mundo digital.
Accede a los resultados del estudio en este enlace.