Marta Navarrete acaba de cumplir uno de sus sueños: estrenar su primera obra en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Hablamos con ella sobre el camino recorrido, los aprendizajes de esta experiencia y su ilusión por seguir desarrollando su carrera artística.
¿Cómo te has sentido como creadora artística y cuál ha sido el mayor reto para tí?
Como creadora me he sentido feliz, valorada y acompañada por los compañeros y bailarines del Conservatorio Superior de Danza María de Ávila y por Mercedes y Álvaro.
Lo más difícil es coordinar a toda la gente y poder dar pautas a todos en la creación. También darme cuenta de todas las partes que hay en una creación. La organización de los ensayos, buscar sala para ensayar, el vestuario, el sitio donde bailar, la música, la luz. Sola no lo puedo hacer todo.
¿En qué te has inspirado?
En el cuadro Habitación de hotel del pintor Edward Hopper. Este cuadro tiene una mujer sentada en la cama leyendo algo que para cada persona es algo diferente. Para mí está mujer siente tristeza, está dolorida por dentro y por fuera. Siente miedo, soledad y frío. Se siente aislada en la habitación y en sí misma. Su propio cuerpo se contiene por la rabia de no poder alcanzar el sueño de ser una mujer libre.
¿Volverías a dirigir?
Me gustaría seguir en la danza, hoy por hoy es mi profesión y mi gran pasión. Me gustaría hacer otra coreografía. Y seguir como bailarina y como profesora.
¿Está oportunidad te ha cambiado como artista? ¿Qué has aprendido?
Ha sido una experiencia muy diferente como creadora y bailarina. He aprendido que es diferente la crear desde dentro de la obra que desde fuera. Que para ser coreógrafa tengo que ver muchos espectáculos de danza porque siempre soy bailarina y creadora dentro de las obras. Lo más importante es que se necesita un equipo de personas para hacer una coreografía. He aprendido a ser compañera de mis compañeros, bailar con ilusión y estar dispuesta siempre a trabajar en la sala de danza y también en casa para preparar los ensayos.