Plena Inclusión Madrid

La crisis de la COVID-19 evidencia la ausencia de relaciones personales significativas entre personas con discapacidad intelectual o del desarrollo

Plena inclusión Madrid ha hecho una encuesta a personas  con discapacidad.

Esta encuesta quería conocer el impacto de la crisis del coronavirus en las personas. 

1 de cada 5 personas no se han comunicado con otras personas durante la crisis.

En la mayoría de los casos las perosnas dicen estar bien. 

Casi 4 de cada 10 han estado nerviosos y 1 de cada 7 ha perdido a un ser querido.

Las nuevas tecnologías han sido muy importantes, pero se observan diferencias en el uso respecto a la sociedad en general.

Las personas con discapacidad tienen menos móviles, tabletas y ordenadores.

Las personas dicen necesitar apoyos profesionales en la nueva normalidad. Muchos creen necesitar apoyo psicológico.

 

1 de cada 5 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo afirma no haber mantenido contacto con ninguna persona, más allá de las personas con las que convive, durante el confinamiento. Es una de las conclusiones que se desprenden de la encuesta sobre el impacto de la COVID-19 entre personas con discapacidad intelectual realizada por Plena Inclusión Madrid.

Más de 700 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo han participado en esta consulta entre los días 5 y 15 de mayo, la mayoría en una franja de edad comprendida entre los 22 y 45 años (70%), y usuarios de servicio de centro ocupacional (69%).

La carencia de relaciones sociales significativas ya había sido expresada por el colectivo en otros sondeos, como el realizado en 2017 entre autogestores de la Comunidad de Madrid, cuando el 24% de ellos manifestaban entonces que no tenían amigos fuera de sus compañeros del centro al que asisten o de las actividades de ocio realizadas desde su asociación de referencia. De la encuesta realizada para conocer el impacto de la COVID-19 entre el colectivo, se desprende también que el 12% de ellos, se han sentido solos, tristes y desanimados durante el confinamiento.

Impacto emocional.

En general, las personas encuestadas han manifestado pasar el confinamiento con buen estado de ánimo (78% de los casos) aunque casi la mitad han referido vivir situaciones de nerviosismo en algunas o muchas ocasiones. Un 37% de las personas encuestadas han expresado no saber enfrentarse solos al estrés que les ha generado la situación. 1 de cada 7 refiere haber perdido a una persona cercana a causa del coronavirus.

En relación con la convivencia en el hogar, el 35% de las personas con discapacidad intelectual consultadas consideran que en su unidad de convivencia existe o ha existido cierto desánimo. La percepción de la situación emocional en los hogares coincide con la expresada en la encuesta sobre el impacto de la COVID-19 en las familias, donde 1 de cada 3 expresaron vivir situaciones de sobrecarga, estrés y grandes dificultades emocionales. Las personas con discapacidad consideran que el clima familiar ha empeorado, aumentando las discusiones, en un 12% de los casos.

Acceso y uso de las nuevas tecnologías

Entre quienes sí han tenido contacto, las llamadas, las videollamadas y los mensajes han sido las vías de comunicación preferentes. En el caso de las videollamadas, WhatsApp es la aplicación de uso preferente, con una permeabilidad del 65% frente al 18% de otras aplicaciones con fines similares. El contacto ha sido hasta 8 puntos más frecuente en el caso de las mujeres frente a los hombres.

En un confinamiento caracterizado por la hiperconexión, la encuesta ha evidenciado que también para las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo las nuevas tecnologías han sido un gran aliado, si bien, se infiere de los resultados de la encuesta que el acceso a los equipos es desigual entre el colectivo, cuyo acceso es hasta en 6 puntos menor que en el resto de la población, según los datos de la última encuesta publicada por el INE.

Los resultados muestran, además, un mayor acceso y uso de las nuevas tecnologías entre aquellas personas que viven de forma independiente que quienes lo hacen en residencias o en el hogar familiar.

El apoyo profesional, clave

La práctica totalidad de las personas encuestadas conocía las medidas de protección necesarias como el uso de mascarillas, distanciamiento social y medidas de higiene. No obstante, ante la proximidad de la nueva normalidad el 15% manifiesta la necesidad de contar con apoyos para perder el miedo, conocer los cambios que se han producido en su entorno y las medidas de protección, y psicológico en el 5% de los casos.

Expresan además la necesidad de contar con otros apoyos profesionales, por ejemplo, para recuperar el empleo. Si apenas el 14% trabajaba antes de la de la crisis de la COVID-19, el 30% de los encuestados que lo hacían ha perdido su empleo durante la crisis.

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