Plena Inclusión Madrid

Cuaderno de Bitácora

La residencia de danza de Antonio Quiles continúa en Aspadir. 

Ha seleccionado a 6 bailarines de Aspadir, y se han incorporado 3 bailarinas del Conservatorio María de Ávila de danza.

Estamos preparando nuestra pieza. Hemos empezado a trabajar y todo va funcionando. 

Ensayamos tres días a la semana. Es tiempo de pensar ya en vestuario, música y luces. 

En los primeros días de enero, a la vuelta de las vacaciones de Navidad, empezamos de lleno la segunda parte de la residencia Artística. Una parte, en la que como novedad, nos estamos reuniendo 3 días a la semana: Jueves, Viernes y Lunes, pero en la que sobretodo, el gran cambio reside en que se han incorporado 3 alumnas del último curso del Conservatorio Superior de Danza María de Ávila para hacer las prácticas profesionales con nosotros. De esta forma, la pieza crece y se enriquece, a la vez que se convierte en una pieza de Danza realmente inclusiva al contar con un grupo mixto de bailarines con y sin discapacidad.

La incorporación de estas tres nuevas compañeras, está resultando un gusto y un placer. No sólo porque sus perfiles como artistas incorporan, ¿cómo no, si están realizando ésta práctica?, el interés y la inquietud de trabajar otros campos expandidos de la Danza Contemporánea, y así lo atestigua el hecho de que lleven varios años en el laboratorio de danza Inclusivo convocado por Mercedes Pacheco en el Conservatorio, sino por el hecho de que el grupo ha encajado y cohesionado perfectamente, cosa necesaria e importante para mi en cualquier proyecto. También es de señalar que personalmente considero que son muy buenas bailarinas: me encantan sus fisicalidades, sus presencias escénicas y sus dramaturgias corporales.

Tanto es así, que desde el principio tenía la idea de hacer una pieza para 6 bailarin@s, 4 de ASPAdiR y 2 bailarinas del Conservatorio. Como me era muy difícil elegir, decidí empezar a trabajar con 6 alumnos de ASPAdiR y del Conservatorio llegaron 3 bailarinas. Al día de hoy,  con dos semanas de trabajo, parece que va a ser una pieza para 9 interpretes. Todo un reto contar con 3 bailarines más de lo imaginado en escena, pero un reto que hoy por hoy es positivo.  Los alumnos seleccionados de ASPAdiR son: Luis, Paola, Domingo, Iván, Óscar y Omar y del Conservatorio, Rocío, Laura y Aurora.

Quise reunirme primero a solas con cada grupo. El  primer Jueves quedé con los alumnos de ASPAdiR. Tuvimos una reunión donde expliqué el proyecto y cómo íbamos a trabajar en esta segunda parte de la Residencia. Los cambios que esta fase conllevaban, porqué habían sido seleccionados y qué esperaba de ellos. Así mismo, cómo siempre, tuvimos el espacio y tiempo para que formularan las dudas y preguntas que surgieron. Ese mismo día, por la tarde, me reuní con las tres alumnas en prácticas y Mercedes y a parte de conocernos personalmente realicé la misma operación.

El viernes fue el primer día del encuentro de las dos partes. Desde el calentamiento de ese día, el grupo se complementa perfectamente, un equipo heterogéneo y fascinante con una sinergia en la que cada uno de los componentes aporta su individualidad como persona y artista, formando parte de un todo mayor. Eso es lo maravilloso del trabajo en grupo a través del arte.

La dinámica de los ensayos es la siguiente: hablamos un poco sobre el ensayo anterior y sobre lo que vamos a hacer en ese día, realizamos un calentamiento individual y grupal, para dar paso a improvisaciones sobre lo que se quiere plantear. Improvisaciones basadas en ideas, imágenes y acciones que tengo en mente sobre la pieza. Actualmente estamos empezando la fase donde se elige el material que consideramos interesante para mostrar, a la vez que comenzamos a centrarnos en la estructura de la pieza. Una cosa es el material a elegir y otra cómo se va a organizar y presentar (estructura). Cabe destacar que durante el proceso de creación es importante para mi tener muchas conversaciones teóricas durante y después de cada ensayo. En la pausa, la conversación es a solas con las alumnas del conservatorio, donde hablamos de lo mismo, pero de otra forma, así como de cuestiones más pedagógicas con el trabajo de los compañeros de ASPAdiR.

Por la fecha en la que estamos, es decir, por el tiempo que queda de residencia y para mostrar la pieza, tenemos que activar ya la parte de producción. Es momento de empezar a pensar sobre el vestuario, la iluminación y música –paisaje sonoro- que se va a utilizar en la pieza.

Así que estamos en ese fascinante momento donde por un lado, todo es posible, pero por el otro, ya empezamos a visualizar y vislumbrar qué es la obra que estamos creando como grupo.

Antonio Quiles

Residencias Artísticas Espacio Convergente [2018]
 Más Cultura, Más Inclusión. Plena Inclusión Madrid y Fundación Repsol

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