Plena Inclusión Madrid

Expertos en arte y medioambiente consideran que la práctica artística en la naturaleza genera bienestar y empoderamiento

Las personas expertas en temas de arte y medioambiente dicen que el contacto de las personas con la naturaleza provoca mucho bienestar y empoderamiento.

Estas personas han participado en una mesa redonda en la que se ha hablado de prácticas en la naturaleza que realizan personas con discapacidad.

Además se ha estrenado un documental que  se ha grabado en las asociaciones de Afanias Torrelaguna y Jicoteca.

El documental cuenta cómo las personas de estas asociaciones han trabajado durante meses en contacto con la naturaleza.

Expertos en medio ambiente y arte coinciden en señalar que las prácticas artísticas y educativas en contacto con la naturaleza generan bienestar y empoderamiento consciente en las personas.

Esta es una de las conclusiones de la jornada “Arte y Naturaleza: el poder transformador” que Plena Inclusión Madrid y Fundación Repsol celebraron ayer en La Casa Encendida, y en la que además se presentó el documental de Juanma Valentín: La edad de lo [Im]posible.

En la jornada, Katia Hueso, autora del libro “Somos Naturaleza” explicó el funcionamiento del proyecto Saltamontes, del que es cofundadora. Dicho proyecto, dirigido a niños de 0 a 6, parte de un enfoque educativo basado en el “estar” en la naturaleza en una relación respetuosa con el entorno.

Hueso explicó que este proyecto no es terapéutico. Se trata de que los niños tengan cuatro horas para sí mismos y, las personas con discapacidad, con agendas generalmente repletas, son quienes más necesitan ese tiempo para saber qué es lo que les interesa y conocer sus motivaciones.

Esta experta, que forma parte también del proyecto “Territorios Vivos”, explicó que cada vez hay una mayor demanda de realizar acciones en la naturaleza. Es una manera de unir al ser humano con su esencia, pues somos -agregó- naturaleza.  El trabajar en este ámbito –matizó- pide a gritos que se trabaje de manera espontánea, “lejos de estructuras rígidas a las que se suele someter a los colectivos a quienes se considera no productivos, y a quienes tendemos a manejar diciendo lo que hay y lo que no que hacer.”

Para Hueso, realizar prácticas artísticas o de juego en la naturaleza provoca un empoderamiento consciente del individuo.  Uno se ve capaz de hacer cosas y eso provoca un chute de endorfinas importantísimo.

Hueso, quien indicó que en las acciones que realizan participan personas con y sin discapacidad con una inclusión plena, agregó que en las actividades que organizan han incluido la participación de las familias.

En este sentido, explicó que las familias de personas con discapacidad necesitan quitarse de vez en cuando la etiqueta de “ser madre o padre de” y de reconectar con ellos mismos a través de la naturaleza.

Por su parte, Nadia Teixeira, responsable del área de Educación y Programas Públicos de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia (FCAYC), explicó el proyecto que llevan a cabo con personas con gravemente afectadas de la asociación Asprona de León y subrayó la importancia que tiene para este colectivo el que se les permita salir de rutinas muy marcadas que se llevan a cabo en los centros, para realizar actividades en espacios normalizados y en contacto con la naturaleza.

Teixeira destacó que no se trata de que construir cultura desde el lugar, a partir del territorio, lo que genera beneficios evidentes en las personas.

Por su parte, Lucia Loren, artista plástica, expuso el proyecto que ha dinamizado con personas en proceso de envejecimiento de las entidades Jicoteca y Afanias, a través del proyecto “Arte en el Territorio: escuchando el lugar” que forma parte del programa “Más Cultura, Más Inclusión”, de Plena Inclusión Madrid y Fundación Repsol.

Loren opinó que la práctica artística en la naturaleza procura evasión y fascinación y permita a las personas un “ser y estar mejor”.  A nivel individual, se genera concentración absoluta y bienestar, mientras a que nivel colectivo, se crea un relato que parte de nosotros mismos y en el que “nuestro lugar, el territorio, vuelve a ser importante”.

Tras la mesa redonda se exhibió el documental “La edad de lo [imposible] que recoge precisamente el proceso realizado a lo largo del proyecto “Arte en el Territorio” y que ha sido dirigido por Juanma Valentín.

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