Plena Inclusión Madrid

La cooperación no es una cuestión de solidaridad sino de derechos humanos

Plena Inclusión Madrid organizó una jornada sobre cooperación.

La experta Beatriz Martínez, dijo que la cooperación no es un tema de solidaridad sino de derechos humanos. 

Dijo que en los países pobres hay que incorporar a las personas con discapacidad a la cooperación. En educación, salud y también en ciudadanía. 

Javier Luengo, director de Plena Inclusión Madrid, dijo que hay que provocar en los países pobres los cambios que hemos vivido ya aquí. 

Alpeh Tea, Fundación Gil Gayarre y Grupo Amás, presentaron sus proyectos en Bolivia, Honduras y El Salvador.

Aina Barca presentó Familia Hetauda, un proyecto que ha creado la primera escuela de educación especial en la región de Makwanpur en Nepal.

Alba Ripoll presentó la Organización de Cooperación Autogestionada OCA, que surge en Mozambique.

Luis Simarro director de familia en Aleph TEA presentó su experiencia como cooperante en Bolivia, una experiencia que vivió con toda su familia. 

Así lo afirmaba la experta en cooperación y desarrollo de la Fundación ONCE para América Latina (FOAL), Beatriz Martínez Rios, quien realizaba una presentación inicial sobre la discapacidad y el desarrollo desde un enfoque en derechos humanos. Martínez Rios destacó en su intervención la importancia de las barreras actitudinales y en hacer un trabajo sistémico en el que la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas y la Agenda 2013 deben ser las principales herramientas.

La jornada fue inaugurada por Javier Luengo, director general de Plena Inclusión Madrid y Javier Albor, jefe de innovación social de Fundación ONCE.

Luengo agradeció a los ponentes de las diferentes mesas el trabajo que desarrollan en países empobrecidos, y quiso destacar la responsabilidad de nuestras organizaciones en llevar los cambios que se han producido en nuestro país en los últimos años, a aquellos que no han tenido todavía la oportunidad de iniciarlos.

Por su parte, Albor destacó que la cooperación es una forma de avanzar en la construcción de sociedades que queremos que protagonicen las personas y al igual que Luengo también llamó la atención sobre la necesidad de llevar el conocimiento de las organizaciones de Plena Inclusión a otros países del mundo empezando, dijo, por el concepto de ciudadanía.

En relación al concepto de ciudadanía, Martínez Rios destacaba cómo en países empobrecidos, y en cooperación se habla de algunos derechos para las personas con discapacidad como la salud, la educación… pero no de ese derecho a la ciudadanía. Un aspecto que destacaron también los ponentes de las diferentes experiencias presentadas, que destacaban en general, la invisibilidad de las personas con discapacidad intelectual, por diferentes motivos: culturales, religiosos, por falta de recursos o por vergüenza.

Pedro del Río, gerente de Aleph-TEA destacó el reto de juntar esos dos temas olvidados que son la discapacidad y la cooperación y cómo las experiencias personales de algunos trabajadores de la entidad han llevado a ésta a incluir acciones en esta línea en su último Plan Estratégico. Del Río presentó el trabajo de Aleph en Bolivia y en la región de El Alto y puso en valor el enriquecimiento que supone para ambas partes.

Ese enriquecimiento quedaba plasmado también en el título del proyecto que María Molina, responsable del área de familias de Fundación Gil Gayarre presentaba. “Nosotros apoyamos, nosotros aprendemos”. Un proyecto desarrollado en Honduras iniciado en 2004 y muy consolidado dentro de la Fundación a través de un grupo de trabajo creado para tal fin y que espera en un corto plazo de tiempo poder incluir la cooperación de forma estatutaria en la Fundación y enviar a terreno al primer cooperante con discapacidad intelectual.

La experiencia en El Salvador, apoyando a un cooperante y con una entidad local como socia en terreno, fue presentada por Nekane Orella, responsable de comunicación, relaciones institucionales y RSE de Grupo Amás, que puso en valor la participación de los profesionales en el proyecto y que anunció la probable entrada de la entidad en un nuevo proyecto en África.

Durante la jornada se presentaron también experiencias personales, de cooperantes a quienes su experiencia en países empobrecidos ha cambiado la vida y la forma de hacer las cosas. En algunos casos, poniendo en marcha proyectos como Familia de Hetauda, un proyecto de cooperación en Nepal que impulsa Aina Barca tras un viaje en 2012 y que hoy se traduce en la única escuela de educación especial en la región de Makwanpur y en un proyecto de residencia en el que están trabajando. Barca dibujó las dificultades de la población con discapacidad intelectual en Nepal, y también las propias para poner en marcha este proyecto, y José Luis de la Rocha, presidente de Aproedi, destacó la labor de su entidad como contratarte en España apoyando este proyecto.

Alba Ripoll, fundadora de la Organización de Cooperación Autogestionada, OCA, un proyecto de cooperación que surge de un viaje a Mozambique en 2015 y que se basa en la colaboración como forma de trabajo, y en el intercambio de conocimientos y la sensibilización y ruptura de estigmas como líneas principales en el ámbito de la discapacidad y frente a discriminaciones derivadas por género y orientación sexual.

Finalizaba la jornada Luis Simarro, director de familia y desarrollo profesional de Aleph TEA presentando su experiencia familiar como cooperante en Bolivia, apoyando en una escuela de educación especial. Para Simarro, esta experiencia ha sido la mejor de su vida, y de la que se ha traído muchos aprendizajes. Durante su intervención, trasladó a los asistentes diferentes situaciones que definió como bofetadas de realidad y destacó el agradecimiento y la esperanza de las personas con las que compartió esos años de su vida.

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