Plena Inclusión Madrid

Muestra abierta de nuestro trabajo y vivencias

La residencia de Antonio Quiles en Aspadir sigue avanzando. 

El grupo prepara una representación ante el público. Serán amigos y familiares.

Es importante, igual que para los bailarines profesionales, actuar delante de otras personas. 

El grupo ya camina junto. Sabemos lo que queremos. Es importante que sigamos disfrutando.

Estamos casi en el ecuador de la Residencia, pero en mi caso concreto, al final de la primera parte del proyecto, y es aquí donde tenemos una presentación abierta o muestra del taller a padres, familiares y amigos, de lo que hemos estado haciendo y vivenciando en estas 18 sesiones o encuentros.

18 sesiones de 3 horas de duración, un total de 54 horas juntos. En principio no es mucho tiempo, bueno, a decir verdad, es más bien poco y más cuando tienes 18 alumnos en clase. Sin embargo, creo que por la naturaleza del trabajo que realizamos, se suele llegar a un nivel de confianza, de encuentro, y de (re)conocimiento del y en el otro, que transciende el mero conteo del número de hora juntos, tanto en la forma como en profundidad. Ya sabemos que el arte es más que la suma de sus partes.

En este punto del proceso podemos decir que como grupo, ya sabemos lo que estamos haciendo y hacia donde vamos. Desde un primer nivel, descubrimos lo que nos une como comunidad e identificamos que hay una relación personal: entendemos nuestro sentido del humor, tenemos una dinámica de principios y finales de clase, conversaciones en la pausa del desayuno, etc. a la vez que, en un segundo nivel más teórico, el cuerpo empieza a saber (aunque sea de forma intermitente) cómo estar en él, cómo habitarlo activa y conscientemente e interiorizamos conceptos.

Aunque trabajo mucho la improvisación, pues nos permite sacar quien somos, mostrar cómo nos movemos, qué y desde donde contamos lo que queremos decir y expresarnos libremente desde unas premisas comunes, en mis propuestas hay una labor con estructuras y dramaturgias muy precisas y complicadas. Ahora mismo estamos repitiendo la estructura de lo que será la muestra abierta, además se trabaja la memoria física y la consciencia de lo que estamos haciendo. Necesitamos entender desde el cuerpo/mente el principio y final de la estructura, los cambios de escena, las intenciones, pausas, miradas, el uso del espacio, la seguridad personal de estar dentro de la estructura y el relacionarnos como individuos dentro de un grupo con un objetivo común. Así mismo nos centramos también, y es uno de los motivos principales de porqué se hace una presentación a público, en un trabajo de mirada externa, la mirada de la audiencia, el ojo del espectador sobre nosotros y lo qué ello nos provoca.

Mucho material a trabajar. Exactamente el mismo material y el mismo tipo de trabajo que, desde mi punto de vista, te hacer ser un buen bailarín contemporáneo o un buen performer.

La muestra gira, como suele ser la mayor parte de mi trabajo, en torno a la identidad y está basado en una de las escenas que creé para la pieza “HELLIOT (solo de danza contemporánea para públicos diversos) realizada con DANZA MOBILE. Una escena con espejo y la auto-mirada y el reflejo de quienes somos.

Es importante que se disfrute la muestra, que se diviertan, porque se hace justamente para eso: para mostrar quienes somos y reafirmarnos y empoderarnos frente a los nuestros y desconocidos. Al final, habrá un espacio común para un coloquio donde que nos pregunten y respondamos y nos comuniquemos desde la palabra y el pensamiento.

El último día de esta primera parte de la Residencia, lo dedicaremos a una jornada de reflexión posterior de lo vivido y por lo tanto aprendido. Iremos a un café y en un ambiente todavía más festivo y relajado si cabe, charlaremos y nos daremos feedback sobre la experiencia de taller y la muestra juntos.

Antonio Quiles

Residencias Artísticas Espacio Convergente [2018]
 Más Cultura, Más Inclusión. Plena Inclusión Madrid y Fundación Repsol

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