Plena Inclusión Madrid

Vivir el confinamiento lejos de las grandes urbes

El día 15 de mayo es el día de las Familias. También se celebra San Isidro Labrador y el Día del Mundo Rural. 

Vivir en zona rural durante el confinamiento tiene sus ventajas y sus inconvenientes. 

Afanias Torrelaguna, Fundación Jicoteca, Apafam y Talismán nos han contado algunas de esas ventajas e incovenientes. 

Entre las ventajas destacan el entorno. La posibilidad de disfrutar de la naturaleza y de la primavera incluso en confinamiento.

Entre las dificultades, la falta de acceso a internet, los transportes y el envejecimiento de la población. 

Todas trabajan en medidas de protección y en cómo será la vuelta a la normalidad. Les preocupa el futuro, pero confían en reinventarse y superar las dificultades.

El 15 de mayo se celebra el día de las Familias, pero no sólo. Coincidiendo con San Isidro Labrador, patrón de los agricultores se celebra el Día del Mundo Rural. Sin duda vivir el confinamiento lejos de las grandes urbes tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes, y de todas ellas hemos hablado con responsables de diferentes servicios en entidades que prestan atención a las personas en la sierra norte de Madrid y en la cuenca del Alberche: Afanias, Apafam, Fundación Jicoteca y Talismán.

“Están demostrando un alto nivel de entendimiento de la situación”

Imagen Afanias Torrelaguna. Actividad Arte en el Territorio. 2018La principal dificultad en los primeros momentos fue que las noticias que nos llegaban de los medios de comunicación eran contradictorias y aterradoras, relata Begoña Merino, directora de la residencia para mayores con discapacidad intelectual Afanias Torrelaguna.  Si bien la distancia con Madrid capital podría suponer una ventaja de cara a los contagios, la realidad en el entorno y en residencias cercanas a la suya les ha hecho sentir muy de cerca la amenaza que ha supuesto la COVID19 para una población tan vulnerable como la de su residencia. Desde un primer momento pusieron en marcha el protocolo elaborado desde Afanias, e hicieron uso de las medidas preventivas de forma exhaustiva, lo que les permite afirmar que se encuentran muy bien y con buena salud.

Trabajo de equipo

Una de las consecuencias más importantes del confinamiento para sus mayores con discapacidad ha sido la suspensión de visitas de sus familiares.  Begoña pone en valor “el gran trabajo de un gran equipo que ha demostrado una gran capacidad de adaptación a la adversidad para que las personas que viven en la residencia sintieran en la menor medida los posibles efectos del confinamiento”. La creatividad y la profesionalidad han sido, según Begoña, clave, al igual que la puesta en macha de estrechas vías de contacto entre residentes y sus familiares, y desde la entidad ofreciendo información diaria a éstos, que estaban muy alarmados ante las terribles noticias que llegaban de otras residencias de mayores.

Begoña reconoce tener mucha suerte por la ubicación de sus instalaciones, ya que disponen de un gran terreno en el que pueden dar paseos y disfrutar de la primavera “que se nos está escapando” sin embargo menciona también como consecuencia del confinamiento la paralización de todas las actividades que desde la residencia realizaban en comunidad. En este sentido, nos cuenta cómo desde el pueblo les echan de menos o cómo  en cada cumpleaños de residente o profesional, la policía local se ha acercado a celebrar con ellos esa efeméride.

Nos están dando un gran ejemplo

“Nuestros residentes nos están demostrando un alto nivel de entendimiento de la situación y adaptación a ella, aunque es algo que tenemos que trabajar con ellos todos los días”. En ese sentido afirma que han tenido que trabajar desde el principio la gestión del miedo, pues la incertidumbre era muy grande y en ocasiones han surgido situaciones complicadas. Sin embargo “teniendo en cuenta lo que está suponiendo para la población en general, nos están dando un gran ejemplo”.

 

El mejor lugar para pasar el confinamiento en una residencia es Berzosa

Actividades en el gimnasio durante el confinamiento. Fundación JicotecaCon toda naturalidad nos lo traslada Joaquín Pérez, gerente de la Fundación Jicoteca, una residencia en la que viven algo más de cuarenta personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, en un municipio con un padrón de 200 habitantes.

Joaquín reconoce unos primeros momentos complicados y confusos, en los que ellos optaron por actuar como si todos estuvieran contagiados. Así, con esa premisa, organizaron la residencia y comenzaron la búsqueda de los ansiados EPIS.

“Tuvimos suerte en ese momento porque cuando nadie conseguía las famosas mascarillas FFP2 nosotros pudimos adquirirlas en una farmacia de La Cabrera”. Un poco más adelante, gracias a Plena Inclusión Madrid pudimos conseguir más material y han contado con ayuda de redes de solidaridad de la comarca que les han provisto de material a través de la mancomunidad.  

Labor preventiva

Reconoce haber tenido suerte, aunque también algún susto, y que la precaución ha sido la tónica general durante estos meses. “Ante el mínimo síntoma poníamos a las personas en aislamiento durante dos semanas, pero para nosotros era fundamental aguantar el primer mes para no tener casos en esos momentos en los que hemos tenido la sanidad con ese nivel de saturación. Afortunadamente ha sido así y aunque seguimos alerta, tenemos más tranquilidad de saber que los hospitales y los centros de salud se encuentran ya en una situación más cercana a la normalidad”

El problema actual para Joaquín es la ausencia de test, ya que sin ellos no puede reincorporar a los profesionales que tiene de baja por posibles síntomas, y esto supone tener que adaptar su realidad a los protocolos para hacer frente a las inconveniencias de personal.

Mantienen una intensa actividad con los residentes, a través de los talleres, y disfrutan de espacio controlado al aire libre con el fin de mantener las tan imprescindibles rutinas a pesar de las dificultades. 

Los riesgos de la desescalada

De cara a la desescalada le preocupa, por una parte, que aumenta el riesgo de contagios en tanto se retomen las visitas de los familiares, por un lado; y los trabajadores recuperen parte de su normalidad y movilidad. Seguirán tomando todas las precauciones mientras “nos adaptamos y nos reinventamos para afrontar un verano un poco desesperanzador sin fiestas de pueblos, actividades al aire libre, piscina… y que el impacto de esa carencia de actividades sea el menor para el estado de ánimo de las personas con discapacidad intelectual” Joaquín nos cuenta cómo en Fundación Jicoteca son una pequeña familia que se mueve mucho y que en el pueblo se acuerdan de ellos. “Hay un señor, Fidel, que nos quiere mucho y nos vista con frecuencia que nos llama un par de veces por semana para saber qué tal estamos”.

Falta de conectividad y una población envejecida

Actividades en Apafam, previas al confinamientoTeresa Rodriguez, gerente de Apafam, presta atención a personas procedentes de hasta 42 municipios entre las personas con discapacidad intelectual y familias a las que apoya en sus diferentes servicios. Su mayor dificultad es la falta de conectividad con algunos de esos municipios, donde los centros de acceso wifi están cerrados, donde no llega Internet, donde no se puede tirar tanto de datos y donde hay un gran envejecimiento de las familias, pocas de las cuales cuentan con ordenador y en las que en ocasiones no hay ni siquiera un teléfono móvil.

Reconoce que el trabajo realizado en años anteriores para sensibilizar sobre la necesidad de contar con estos medios tecnológicos y enseñar a su uso, están siendo clave para mantener la actividad con las personas y la comunicación con las familias.

Solos, mejor

“Está resultando una experiencia muy chula, porque al principio las familias estaban pegadas al teléfono cuando conectábamos, pero ahora se van, nos dicen que ellos se manejan bien y que si no están presentes los perciben más libres y espontáneos. Es algo que les veníamos diciendo de antes, pero que no se creían y ahora lo están viendo. Este confinamiento ha servido para que descubran la autonomía de sus hijos e hijas con discapacidad intelectual

Con toda su actividad presencial paralizada, “en parte para evitar desplazamientos de los trabajadores con discapacidad que vienen de diferentes municipios en transporte público poco frecuente donde tienes grandes esperas de autobús a autobús.” Teresa relata que una población tan envejecida sin recursos para moverse requiere de redes de apoyo y cómo Cáritas, cruz Roja y los trabajadores de la mancomunidad han apoyado el reparto de alimentos, medicamentos…

Reducir riesgos en la desescalada

En Apafam trabajan en la desescalada y planean retomar actividades en mayo siempre redistribuyendo a las personas para que trabajen no en el servicio al que acudían sino en su municipio y adaptando las tareas. “Es algo que está haciendo muy bien la sierra norte, mantener aislados los municipios. Evitando movimientos e un pueblo a otro el riesgo se minimiza”

De este confinamiento se plantean un cambio de intervención. Dar apoyos en el municipio, promover la participación en el municipio y una intervención donde sea el profesional el que se desplace. “Tenemos que ser creativos en los recursos y hacer que las personas se adapten a cambios y puedan dirigir su vida y cambiarla

Han adaptado su presente y trabajan en su futuro

Trabajadores en el vivero de Asociación TalismánLa cuenca del Alberche es el entorno natural de la Asociación Talismán, una de las entidades recientemente incorporadas a nuestro movimiento asociativo. En su caso, con la formación como actividad principal, deciden cerrar al tiempo que lo hacen los centros educativos de la Comunidad de Madrid. “Los primeros días fueron caóticos”, nos cuenta Maribel Brito, gerente de Asociación Talismán, ya que tuvieron que reinventar el modo de dar atención no presencia a las personas del centro, algo que hicieron con un grupo de WhatsApp a través del que les enseñaron a instalar Skype, medio con el que en estos momentos realizan la formación.

 “Le ha motivado muchísimo. Vamos a continuar en el futuro apostando por este tipo de formación, junto con la presencial, por los fantásticos resultados que está dando” parte del éxito, nos cuenta, residen en haber creado grupos más reducidos y homogéneos, y en el hecho de que el distanciamiento evita la circunstancia de que se entretengan entre ellos.

Población envejecida y futuro incierto

Otra de las acciones principales que están realizando es ofrecer información, pautas y consejos para sobrellevar el confinamiento y que entiendan lo que está ocurriendo. El apoyo psicológico ha ido encaminado a explicar, a tranquilizar y a informarles para saber afrontar la situación. En su caso, no han tenido problemas de red y de cobertura, pero como en la sierra norte, comparten la circunstancia de una población envejecida que no dispone de internet y con la que sólo han podido contactar de manera telefónica y ofreciendo actividades de aprendizaje o de tipo cognitivo a través de redes de apoyo naturales que han acercado ese material al buzón del domicilio familiar.

En Talismán trabajan en la desescalada, pero tienen una gran preocupación por el futuro cercano. Maribel nos cuenta con preocupación cómo cerrar el centro y su actividad ha supuesto grandes pérdidas económicas y que tienen un incierto futuro por delante. Buena parte de sus ingresos llegan de la venta de su vivero y de su participación en mercadillos de primavera y otoño, así como la campaña de navidad. Con la temporada de primavera perdida, trabajan ahora en una tienda online mediante la que puedan dar salida a su producción y mitigar las dificultades que se anticipan a las campañas de otoño y navidad.

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