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“El ocio no puede convertirse en un privilegio”: Con esta idea, desde Plena Inclusión Madrid volvemos a reclamar, con motivo del Día Mundial del Ocio, un acceso real y equitativo a las actividades culturales, deportivas y de tiempo libre para las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.
Bajo el lema “No es un lujo, es un derecho”, un año más ponemos el foco en una barrera poco visible pero muy presente: el sobrecoste económico que supone disfrutar del ocio cuando es necesario contar con apoyos personales profesionales. Un gasto añadido que, en muchos casos, impide participar en planes cotidianos como ir al cine, a un concierto o a un evento cultural.
Esta realidad contrasta con la percepción social. Según las encuestas realizadas por el Grupo de Ocio de Plena Inclusión Madrid —integrado por 18 entidades—, el 77,5 % de las personas encuestadas cree erróneamente que el ocio cuesta igual o menos a las personas con discapacidad. Sin embargo, el 100 % de las 172 personas consultadas considera injusto que el acceso al ocio tenga un coste extra para quienes necesitan apoyo, y otorgan a este ámbito una importancia media de 7,67 sobre 10.
Desde la federación, recordamos que muchas personas con discapacidad intelectual deben asumir el pago de las horas del profesional que les acompaña y, además, una entrada adicional para esa persona de apoyo. “Es un sobrecoste importante que muchas familias y personas ya no pueden asumir”, ha señalado Javier Luengo, director general de Plena Inclusión Madrid.
“El derecho al ocio no debería depender de la capacidad económica”, ha añadido. Desde la federación, y sus entidades miembro, hemos trasladado estas conclusiones a administraciones públicas, instituciones y agentes culturales y deportivos de la Comunidad de Madrid, dentro de una estrategia de incidencia orientada a lograr cambios estructurales. La principal demanda es clara: gratuidad en el acceso para las personas de apoyo que acompañan a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.
Campaña en redes sociales
Esta reivindicación se ha reforzado con una campaña audiovisual en redes sociales y con la difusión del fanzine Cultura de Apoyo, elaborado por los grupos de Ocio y Cultura de la federación —este último formado por 14 entidades—, que pone el acento en la necesidad de entornos accesibles, comprensibles y libres de barreras económicas.
Desde Plena Inclusión Madrid insistimos en que garantizar el derecho al ocio implica algo más que abrir puertas: supone crear condiciones justas para que todas las personas puedan participar, disfrutar y ejercer sus derechos en igualdad.